"Se buscan hombres para un viaje peligroso. Sueldo bajo. Frío extremo. Largos meses de absoluta oscuridad. Peligro constante. No es seguro volver con vida. Honor y reconocimiento en caso de éxito".
(Ernest Shackleton en los periódicos británicos reclamando voluntarios para una expedición a la Antártida en 1914)

sábado, 11 de abril de 2009

A estas alturas se cansan más las neuronas que el músculo


Y debe ser así si las cosas van bien, después de tantos kilómetros y tantas piscinas el cuerpo, no le queda remedio, se habitúa a tanta matraca, es decir, aumenta el nivel de hematocrito en sangre ante la exigencia de oxígeno por parte de las células, al mismo tiempo se vasculariza aún más la musculatura con el mismo fin, los depósitos de glucógeno se incrementan y los tendones se fortalecen. Los músculos se adaptan al funcionamiento aeróbico y el flujo de oxígeno a las células ha aumentado. Los pulmones aumentan su superficie útil para el intercambio de gases. Hasta la piel aumenta su concentración de melanina poniéndose morena para atajar los rayos UV. Hasta se forman callosidades en las zonas de roce de los pies, lo que los hace inmunes a nuevas heridas. ¿Y la cabeza?, debe estar entretenida en cada momento para no perderse en la miseria, fíjense que una de las torturas más potentes que han desarrollado los expertos en el sufrimiento ajeno de la cárcel de Guantánamo es la de evitar cualquier sensación al cerebro del recluso. Les ponen guantes que no les deja sentir nada, gafas que no dejan pasar la luz, tapones en los oidos, todo al mismo tiempo durante días. Los pobres desgraciados se volvían locos en unos días. ¿Qué tiene esto que ver con el triatlón?, que tantas horas de hacer lo mismo cansa, nada más, y hay que estar tan bien de cabeza como de cuerpo para ser finisher. ¿O no?
P.D.: Es increíble que mientras muchos, afortunadamente, nos preocupamos únicamente de si va a llovernos en el día de playa o si podré nadar esta tarde mis 3000 m del planing, haya gente que inflinja dolor a los demás de forma deliberada, y más aún que lo practiquen estados. Vaya mundo.

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