"Se buscan hombres para un viaje peligroso. Sueldo bajo. Frío extremo. Largos meses de absoluta oscuridad. Peligro constante. No es seguro volver con vida. Honor y reconocimiento en caso de éxito".
(Ernest Shackleton en los periódicos británicos reclamando voluntarios para una expedición a la Antártida en 1914)

miércoles, 19 de mayo de 2010

Nos vemos en Puerto del Carmen


Y les deseo mucha suerte a los que se batan el cobre el sábado en Lanzarote, si no se los digo en persona, nos merecemos tener suerte, entiéndase no pinchar ni tener ningún percance que impida acabar la prueba porque la suerte la hemos entrenado estas largas semanas, y sobre todo vamos a divertirnos estos tres días en Lanzarote. Parece que no habrá mucho viento y eso es bastante por ahora. Ya les contaré el domingo.

sábado, 15 de mayo de 2010

Crucemos los dedos


Porque windguru dice que habrá entre 7 y 13 nudos de viento ese día ¿Dónde hay que firmar? porque es bastante flojo para lo que estamos acostumbrados, vale, es verdad que la fiabilidad de las predicciones meteorológicas es inversamente proporcional a la lejanía en el tiempo pero algo es algo. Por lo pronto me llevaré la rueda de palos (con perfil nada desdeñable de 55 mm) en la rueda delantera, por si las moscas, cosa que no hago en competición desde el 13 de julio del 2008. Ante todo seguridad colegas, lo primero es lo primero.

jueves, 13 de mayo de 2010

Casi como la Milán-San Remo


Tras enterarme de que mi número es el 1191, número que va aumentando cada año, me doy cuenta que esta chuminada ha sido la noticia del día (lo del 5% fue ayer) quiero decir que a estas alturas el Ironman es el faro que te deslumbra la vida, que desde la cumbre de volumen hace pocas semanas ya no sabes que hacer con esos minutos que te "sobran". Antes de la meta en la Classicissima hay que subir el puerto del Poggio a unos 10 km de meta más o menos, todos los ciclistas se parten el alma para no quedarse descolgados en esa subida porque solo queda la bajada y un llano corto, todos con las fuerzas -que les quedan- listas para el sprint entre los elegidos. El Poggio ya pasó y estamos entrando en el último kilómetro. Ya no se piensa en nada.

1191

Es el dorsal que llevaré el próximo día 22, y como a mi me gustan los números impares, pues aquí está. Que aparezcan los dorsales es síntoma de que ya llega el olor de los boxes hasta aquí, el ruido de la pasta party y la rifa del cuadro, por la mañana del día siguiente la nadadita y después a esperar a Kenneth con su megáfono de juguete (como en el Volcano)...y a nadarrr. Suerte a todos

lunes, 10 de mayo de 2010

En trance


Es como estamos los futuros finishers, el tiempo que queda es para planear los detalles de la operación, para hacer la maleta y separar las barritas energéticas o elegir el menú del avituallamiento especial de Haría, porque la parte gruesa del asunto hace bastante que se gestó. Lo que se ha entrenado entrenado está y si uno lo ha hecho mal, por lo que sea, entonces la suerte ya no se puede cambiar, como diría Michael Robinson: El pescado está todo vendido. Desde que empezó el tapering empezó la fase más dulce, esa en que se recogen los frutos de tantas horas dedicadas, de tanto calor, de tanto frío. Hace poco me decía a mi mismo que el año que viene no haría un IM ni de coña, ahora no lo tengo tan claro y espero acabar el IM con ganas de hacer otro. Suerte desde ya a todos y a disfrutar, que no queda nada.

lunes, 3 de mayo de 2010

Vuelta a la rutina


Tras el subidón volcaniano hoy tocaba carrera a pie y nadar un rato en piscina, sobre todo porque el mar estaba impracticable. Es increíble el efecto "booster" que tiene la competición en el organismo, no se si será la excitación de lo vivido hace dos días o la jornada dominical de apenas tres horas de bici, la cuestión es que corría ligero, puede que sea una combinación de ambos factores pero me da igual, es en estos momentos en que hay que pensar que el IM es otra historia que no se resuelve en dos horas y pico sino que es una batalla que dura desde que amanece hasta poco antes de que anochezca, en ese lapso da tiempo para tener varios subidones y varias torrijas mentales aderezadas con sus respectivas semipájaras, no menciono pájaras porque eso son palabras mayores. ¿A quién le va bien en un IM? pues no es muy difícil reponder, al que no pasa mucho tiempo por encima de su frontera anaeróbica, cada molécula de ácido láctico formada en tu organismo es una vuelta de tuerca del cansancio, cada gota de agua y sales que no se repone en tus fluidos es otra vuelta de tuerca, cada bajón de azúcar por olvido de comer es más de lo mismo, así que si quieres llegar: come, bebe y regula "fine tunning". Suerte a los futuros finishers

sábado, 1 de mayo de 2010

Volcano surprises


Todo hoy fue a lo grande, el número de participantes, las sorpresas en el recorrido, las prestaciones de los compañeros, el descaro de triatletas chuparruedas y más aún. Pero Vayamos por partes. En primer lugar tras la cena opípara en buena compañía nos fuimos a dormir con la advertencia de Iván de que los mosquitos eran como helicópteros, sería guerra sicológica o todos se fueron a su habitación porque no oí ninguno en toda la noche. En el desayuno, un cortado servido por Bene el campista y un ladrillo comestible comprado en el súper de La Santa, con semejante matahambres se puede mantener una familia medio día. Luego el checking con sorpresita, las bicis estarían en el césped, y yo recordando Roth, casi se me saltan las lágrimas. Nos fuimos a la charca y la marea estaba baja, salimos tras la ininteligible arenga de Kenny con su megáfono de coña, deberían hacer una versión para sordomudos de las salidas del Volcano a ver si así me entero de lo que dice. Tras el pistoletazo, todos a nadar, yo acojonado porque en el agua habría cerca de mil brazos y mil piernas y ya se sabe que la gente con prisas no mira para los lados, efectivamente, una tía me dió al menos seis cates en la frente en intervalos de dos o tres segundos, me sentía como Chico Marx. Las sensaciones en el agua fueron buenas sobre todo porque en mi quinto Volcano ya no me pongo nervioso ¡Qué tiempos aquellos en que me entraba ansiedad! ahora doy molinillo si hace falta. Al salir del agua nadie conocido a la vista y la bici de mi vecino no estaba, algo previsible con el presi, así que tocaba remontar, porque ya se sabe que el mayor enemigo de un calimero es otro calimero. Ya en la bici iba a buen ritmo y siempre acompañado de los mismos, entonces vino el primer encuentro con un calimero, el zorritus, me cogió subiendo y lo pasé al rato, me volvía a pasar y yo di la réplica, así dos veces más, parecía un baile de salón pero no podía dejar ir a ese cánido, a la postre llegué primero a la T2 que él, pero como el zorro zorro es, me pasó corriendo a la vez que me daba una palmadita en el culo, yo me daba por muerto pero antes de acabar se le acabó la gasolina y se quedó en la cuneta. Casi lo mismo pasó con El León, hoy es día de fieras pensé yo, me cogió en Soo terminando la segunda vuelta, pero pensé que el vaso estaba medio lleno, eso significaba que había nadado mejor que él o al menos tan bién como él, me negué a darle el paso y la T2 fue mía. También había pasado a Agustín que no se le veía cómodo sobre la burra y a Juan Pedro lo alcancé cuando nos estábamos bajando de la bici. Entre tanta escaramuza me olvidé de los peces gordos, Iván estaba lejos así como los otros chicos, lo que si me sorprendió fue el gran nivel de todos los calimeros, todos estábamos en pocos minutos y delante. En la carrera fui despegando a los que iban por detrás y pensaba erróneamente, que cogería al menos a Iván, sobre todo con la ayuda sicológica de Desi y su guerra de artimañas, se pasó todo el rato diciéndome que Iván estaba a diez minutos. La gran sorpresa del día fue el trazado de cross que le pusieron a los diez kilómetros a pie, el trazado era de chiste, tierra, picón, asfalto, aceras y subiditas matadoras. Logré alcanzar a Rayco y al menos no dejé que se me acercara el bestia de Agustín, a Paco lo vi lejos pero de ese caballo mejor es estar bien lejos porque te coge fácilmente, el cansancio le pudo y se le acabó el tiempo. Fue en la segunda vuelta del running cuando empecé a sentirme bien, lo más positivo del día: la carrera se me hizo corta.