"Se buscan hombres para un viaje peligroso. Sueldo bajo. Frío extremo. Largos meses de absoluta oscuridad. Peligro constante. No es seguro volver con vida. Honor y reconocimiento en caso de éxito".
(Ernest Shackleton en los periódicos británicos reclamando voluntarios para una expedición a la Antártida en 1914)

miércoles, 10 de noviembre de 2010

Gramática


Estos pasados días leí una noticia en el periódico aparentemente inocua pero muy trascendente para mi entender, se trataba de que los eruditos miembros de la Real Academia de La Lengua junto a sus homólogos latinoamericanos decidieron cambiarle el nombre a la "i griega" por el de "ye", hasta ahora yo pensaba que Ye era un pueblo por el que pasaba el Ironman de Lanzarote, me va a costar cambiar la canción del alfabeto. Otro cambio afecta al uso de la q, por ejemplo estaría mal dicho decir Aquatlón, a partir de ahora debe decirse Acuatlón, ya saben pues. Para acabar el tema les diré que la palabra "solo" ya nunca llevará tilde, el tema es que antes se ponía tilde para diferenciar estas dos frases: "Ayer entrené sólo seis horas" de ésta otra "Ayer entrené solo seis horas", la primera quiere decir que te supo a poco la sesión y la segunda quiere decir que estabas más solo que la una por esas carreteras majoreras ¿Cómo saber de cuál se trata ahora que no se pone tilde nunca? Pues depende del contexto, si la frase la dice Agustín, está claro lo que significa.
En otro orden de temas, las semanas -29 y -28 han sido plácidas, ningún sobresalto, nada de viento, temperaturas suaves. Entrenar por debajo de diez horas semanales es un placer donde los haya. En un plis plas la cosa cambiará.
¡FUDENAS! ¡Qué pasada! no puedo acabar sin comentar esa maravilla, la bici de montaña y yo nunca hemos tenido mucho feeling pero voy a tener que revisar esa situación. Habrá que hacer de tripas corazón, pero eso tendré que hacerlo. Ya veremos. Saludos y prepárense para la asamblea del club, una de las mejores cosas del curso triatlético. Felicidades a Jorge Arribas por su Nº 1, se merece al menos una chuleta y una birra en el asadero.

lunes, 1 de noviembre de 2010

Escapar de la muerte súbita (Amaya Iríbar, El País, 1/11/10)

El fallecimiento repentino de un deportista es excepcional, pero España aún tiene mucho camino para mejorar en su investigación y prevención

Porque los deportistas de élite son jóvenes, están en un excelente estado de forma física y son sometidos a exámenes médicos de forma periódica. Por eso sorprende tanto que puedan morir de repente, aparentemente sin aviso. Pero también son personas con enfermedades cardiacas congénitas, que a veces se marean o desvanecen durante un entrenamiento y no le dan mayor importancia. O que tienen antecedentes familiares graves que desaconsejan la práctica deportiva, pero que no han dicho adiós al fútbol de competición hasta que han tenido un susto, como el propio Miguel García o el madridista Rubén de la Red.
Por eso, lo primero que contestan los especialistas cuando se les pregunta por la muerte súbita en el deporte es que se trata de casos muy excepcionales, con mucho impacto mediático, sí, pero muy poco frecuentes. Y que el deporte no tiene nada que ver. "El deporte es beneficioso y solo es un riesgo para gente que está enferma y que, por una u otra razón, no hemos detectado", resume Luis Serratosa, del servicio médico Sanitas-Real Madrid y del de rehabilitación y medicina del deporte de la Clínica Quirón.
Las últimas estadísticas hablan de que entre 1 y 2 deportistas menores de 35 años por cada 200.000-300.000 sufren algún episodio de este tipo cada año. "Estaríamos hablando de entre 40 y 50 casos anuales, pero la incidencia real en España no se sabe", calcula Araceli Boraita, cardióloga del Consejo Superior de Deportes (CSD).
Tampoco se sabe a ciencia cierta, pero se intuye, que el fútbol no es un deporte de mayor riesgo cardiaco que el resto. Sin embargo, hay más casos porque es el más practicado y, sobre todo, porque la muerte de un futbolista tiene una repercusión mediática infinitamente mayor que la de un atleta popular, por poner solo un ejemplo.
Lo que sí parece demostrado es que es una patología que ataca en mucha mayor medida a los hombres que a las mujeres -10 a 1-, que son mínimos los casos relacionados con el dopaje y que la mayoría de los episodios, hasta el 90% según algunos estudios, se explican por causas congénitas, heredadas. Mientras que entre los mayores de 35 años los infartos están más relacionados con los malos hábitos (tabaco, alcohol, una dieta inadecuada, etcétera).
En los últimos años, muchas veces a golpe de muerte sobre el césped, se ha mejorado en la detección de estas patologías. Desde el año 2007, y a propuesta de la Liga de Fútbol Profesional, todos los campos de fútbol de Primera y Segunda División deben contar con un desfibrilador, esa máquina que permite recuperar el ritmo del corazón a través de impulsos eléctricos y que aplicaron los médicos a un Miguel García inconsciente.
Dos años antes, la Sociedad Europea de Cardiología había hecho su recomendación sobre los reconocimientos médicos: "Con una historia clínica bien hecha, una exploración física y un electrocardiograma en reposo, un especialista en medicina deportiva puede detectar el 90% de las enfermedades cardiacas", resume Serratosa. Para el 10% restante serán necesarias otras pruebas, como electrocardiogramas en esfuerzo o un estudio genético.
Pero aunque la prueba básica no es cara -unos 30 euros, calcula este médico- tampoco es obligatoria. Para competir en España hay que estar federado y para lograr una licencia -existen más de tres millones-, hay que pasar un reconocimiento médico, pero es un trámite que algunos médicos no se toman en serio, asegura Serratosa. Esta situación contrasta con la de Italia, donde desde los años ochenta está en vigor una ley que obliga a todos los deportistas que compiten, no importa a qué nivel, a pasar un reconocimiento médico. Desde entonces han logrado reducir la incidencia de casos de muerte súbita, asegura el médico.
En España, con el mundo del deporte hipersensibilizado, sobre todo desde la muerte de Antonio Puerta en 2007, se intenta mejorar en dos direcciones fundamentales. La primera es la del conocimiento de la muerte súbita. Por eso se ha puesto en marcha un registro específico de casos, donde se centralizarán todos los datos y las circunstancias de cada muerte súbita, haya desembocado en un fallecimiento o no, y al que tendrán acceso todos los especialistas, y un estudio sobre muerte súbita en el deporte que se extiende a los familiares de los enfermos. En estos proyectos colaboran tanto el CSD como la Sociedad Española de Cardiología y la Federación de Medicina del Deporte.
La segunda vía es perfeccionar los reconocimientos médicos a los que se someten los deportistas, y no solo los de élite. En ello trabaja un comité de médicos en el CSD. "Se está decidiendo qué pruebas tiene que tener ese reconocimiento, quién lo tiene que hacer y dónde, y quién tiene que pagarlo", explica Boraita. Será una decisión política si esas pruebas médicas son obligatorias o no para todos los deportistas, por lo que no es previsible que sea a corto plazo.
Hay más terreno para mejorar. El desfibrilador que salvó la vida a Miguel García y es habitual en los aeropuertos y muchos edificios públicos es obligatorio en los campos de fútbol, pero no en todas las instalaciones deportivas. Para Serratosa sería importante que se extendiera su presencia porque son instrumentos "fáciles de usar" y que pueden salvar muchas vidas.
Al margen de la detección precoz y la formación hay otra recomendación de los especialistas en este terreno: evitar la alarma social y, al mismo tiempo, concienciar a los deportistas enfermos de la gravedad de la situación, de que más vale abandonar el deporte que arriesgar la vida. Y eso siempre es un drama, reconocen los médicos. Porque es difícil que un deportista joven -piensen en De la Red- que empieza una carrera exitosa entienda que ese mareo que le dio en un entrenamiento o ese desvanecimiento en la cancha puede ser el indicio de algo mucho más grave.

lunes, 25 de octubre de 2010

The New York Times se ha dado cuenta


Me he tropezado con una entrevista a un triatleta aficionado de cuarenta y pico años en el mejor periódico de Estados Unidos

Jeff Swensen for The New York Times
La foto: (In Pittsburgh, Dr. Ken Katz, 40, swim-trains during his lunch break)

If Mr. Goodman were younger, he might have joined a gym or played soccer, as he did in college. Instead he started doing triathlons. In a year, he lost 17 pounds and added 6 pounds of muscle, and is now able to run one mile in 6 minutes 30 seconds. He says he feels like a 20-year-old again.
“I’m not looking for my fountain of youth, but I am trying to stay as young as I can for as long I can,” said Mr. Goodman, now 40. “I didn’t realize how bad of shape I was in.”
Mr. Goodman is part of a generation of athletic, type-A men who are entering middle age and trying to hold on to their youth through triathlons — a race that combines swimming, biking and running. The sport has exploded by 51 percent since 2007, according to the Sporting Goods Manufacturers Association, and men in their 40s are one of the fastest growing segments in the sport, accounting for one-third of the 1.2 million triathletes.
The phenomenon is not restricted to Americans. In London, there’s even a term for triathletes pushing middle age: Mamils, which stands for middle-aged men in Lycra.
Skip Gilbert, former executive director of USA Triathlon, the sport’s governing body, said he believes the craze started when the triathlon became part of the 2000 Olympic Games in Sydney. Before then, "the perception was that triathlon was only for Ironmen,” he said, referring to the longest and toughest category of triathlons, which involves swimming 2.4 miles, biking 112 miles and running a 26.2-mile marathon.
“But shorter Olympic distance races at the Games gave more athletes a way to embrace the sport,” Mr. Gilbert said. What used to take 15 hours with Ironman competitions can now be done in as few as 3 hours in an Olympic distance race. A sprint triathlon, the shortest type, typically involves a half-mile swim, a 13-mile bike ride and a 3-mile run. “The sport gained momentum almost instantly,” he said.
In 2000, there were 50 USA Triathlon clubs. Now there are 831 throughout the country. In 2000, there were 229 USA Triathlon-certified coaches; now there are 1,800, according to USA Triathlon.
Some of the growth in the sport comes from aging long-distance runners, who switched over because of injuries, according to Dr. Michael J. Neely, the medical director at NY Sports Medicine and Physical Therapy, based in Manhattan. The shock on joints associated with running gets worse with age.
“Triathlons are much better for the body than long-distance running,” Dr. Neely said. “With triathlons, when you are injured running, you can still swim and bike.”
Ken Katz, 40, a doctor in Pittsburgh, had been running since high school and participated in one marathon and several half-marathons. But he stopped 10 years ago when he developed what he called “knee woes.”
“I got banged up and decided to diversify into triathlons, where you have the combination of the other sports to take a little of that pressure off specific injuries,” he said.
Soon, Dr. Katz was investing in bikes, traveling to races and hiring a coach.
That’s not to mention all the accessories and lifestyle brands that now cater to him and other triathletes. They can now buy TriSwim’s shampoo to remove chlorine, and sports drinks like Hammer Nutrition Heed, which is sold on Web sites like One Tri. There are aerodynamic helmets and sunglasses made for triathlons, as well as wet suits and tri-specific running sneakers made by K-Swiss, Asics, Zoots and Newton.
At Placid Planet, a bicycle and triathlon shop in Lake Placid, N.Y., the new must-have accessories are Zipp wheels and compression tights. “Zipp wheels are an aerodynamic carbon wheel that increase speed by reducing drag on the wheel,” said Kenny Boettger, the owner. Compression tights and socks, he said, help athletes recirculate oxygen and blood. “This is the big thing right now and it works,” he said.

Parece que la entrevista, salvo pequeñas diferencias, me la hicieron a mi

jueves, 21 de octubre de 2010

Reset


Como en los últimos cinco años, la tercera semana de octubre la utilizo para darle al botón de reinicio del sistema. En todos esos dispositivos con firmware más o menos bien diseñado, de vez en cuando sucede que peta o se traba o ambas cosas a la vez, la gente con conocimientos básicos ante las dudas desenchufa el aparato y lo vuelve a enchufar, o le quitas la batería. Sí, ante la duda de cómo arreglar la empanada mental y de motivación, desenchufa. Pues de eso va el tema en el triatlón, aunque parezca increíble algún día hay que dejar de entrenar para conseguir ese reboot del sistema y estar como nuevo, maqueado, para el curso que viene. El proceso de reinicio requiere pasar por un periodo de síndrome de abstinencia en el que los días son eternos y te da tiempo para hacer de todo, hasta ver a tu familia y tirar la basura antes de medianoche. El monazo es grande y los músculos, tendones y huesos(a partir de ahora hardware) no saben el porqué de este parón y se rebelan porque la otra noche se me subió el gemelo mientras dormía, cosa que no me ha sucedido todavía ni en los ironman. Al cuerpo le va la marcha, y de la dura.

lunes, 18 de octubre de 2010

Otro bonito final de temporada


Ya está aquí otro final de ciclo, y como en los últimos tres años con buen sabor de boca. Nos fuimos algunos calimeros a nadar entre Lobos y Corralejo y desde hacía varios días el windguru pronosticaba calma chicha, así fue en un 99%. Nada más empezar se notaba el gentío en el barco, 190 terminaron y la cosa va a más. Más gente, más diversión. Nos tiramos al agua y la gente colocándose. Cuando sonó la bocina la gente se descolocó y tuve un par de encontronazos tipo Ironman, pero no duró mucho, el Atlántico y la trayectoria recta lograron que la gente se dispersara a lo largo de un pasillo de casi doscientos metros de ancho. Esta vez ni vi el fondo, estaba pendiente de un grupo de cinco en el que iba, se me fueron dispersando a los lados y dos hacia delante y estuve poco rato solo hasta que me cogieron otros cuatro. Uno estuvo dos kilómetros a rueda mía y luego me atacó. Las sensaciones eran buenas pero como todos los años al llegar al muelle comercial el lactato estaba por todo el pecho y solo quedaba echar el resto. Nadé solo lo que quedaba y llegamos los calimeros en un pañuelo. Los PBB nadaron tremendo, a Teo lo atacaron las salemas pero sacó fuerzas de adentro y llegó muy bien para lo que ha entrenado. Agustín "The beast" Noval se llevó los 600 puntazos de un ranking ya sentenciado estaba como una Sea Doo tras nadar 15 km el día anterior, si es que la criatura nos salió desinquieta y va sembrando "La semilla del mal" por doquier porque ya me esta rondando por la cabeza la "posibilidad" de algún dia hacer La Bocayna. ¿Y qué del presi? Me tiene la moral comida, estaba ilusionado con ganarle en el agua tras estar diez días de vacaciones y resfriado tomando frenadoles a puntapala, pues el chaval quedó segundo de los majoreros. Seguiré al acecho pues.

sábado, 9 de octubre de 2010

I love Acuatlón El Castillo


Por fin salgo de un acuatlón contento, siempre he dicho que yo no sirvo para un acuatlón...y sigue siendo así, pero hoy por lo menos terminé satisfecho, ni sufrí en exceso ni terminé a media hora de la cabeza ni me pregunté nunca durante la carrera que qué hacía allí. Voy a narrarlo cronológicamente: Nada más levantarme miré por la ventana, era importante porque el día anterior había tiempo sur y esa concha del Castillo se convierte en una ratonera para malos nadadores si al vientito le da por invertirse, afortunadamente el windguru acertó y la playa era una piscina. Empezamos bien el día. Llegué al lugar del evento y no había un alma, el coordinador-corredor-speaker Zorritus estaba en su salsa y además estaba de amanecida ¡Y quedó segundo!¡Si es que este chico es un portento! Creo que voy a organizar una prueba del ranking, todo el que organiza un sarao de estos luego gana o hace podio y si no fíjense en el presi y en el zorritus. Bueno, a lo mio. Llegaron los chicos a cuentagotas y todos nos pusimos a contarnos que nadie entrenaba, bla, bla, bla, que si llevo tres semanas sin tocar el asfalto, bla, bla, bla, no nado desde el tres de marzo, bla, bla, bla. Tampoco en la universidad nadie estudiaba creo recordar. Llegaron los jueces que en el ferry se encontraron con Aroa Merino y la chica se apuntó de pasada al guateque, teníamos estrella invitada de Lanzarote, a ver si el año que viene vienen Gregorio y Nico, no estaría nada mal. El spray del juez sonó y todos a correr, el ritmo de los de delante no era exorbitante para lo que me esperaba, salvo Wbeimar que estaba empeñado en hacer pequeños sprints de forma aleatoria, me imagino los fartleks con el caballero, deben ser la repera. Nelson se estiró un poco enviciado como estaba con el profe Paco, otro que no despegó tipo cohete de la NASA. Me había fijado no llegar al 100% al agua, estaba al 99% todo OK. Me tiré al Atlántico y la sensación no era mala, cogí ritmo a la par que Agustín que se me fue unos metros, pasé a Raúl que perdió tiempo en el agua y unos metros atrás Aroa. Las boyas se veían perfectamente y eso que no eran muy grandes. Como en una piscina, salí del agua como un atún se mete en la barca y a correr. Agustín a 50 metros y por detrás Raúl a otros tantos, no se movió nada y en la meta pensé que no volveré a correr a pie hasta enero. En la carpa estábamos en familia y todos contentos. Me dieron el trofeito al 1º de veteranos y a casa a comer. Sábado perfecto.

lunes, 4 de octubre de 2010

Vaya desperdicio


Me refiero a estos días preciosos con temperatura perfecta y ni gota de viento, horario de verano y tiempo de sobra porque toca entrenar poquito, todo sea por no quemar el body y fastidiarla por contraer el temido síndrome del burn-out, no obstante los poquitos kilómetros en bici me los tomo como un auténtico cicloturista ¿Eso estaba allí?¡Qué guapo y yo sin fijarme! es lo que te pasa por la cabeza cuando pasas por la carretera sin mirar mucho para los lados. Echaré de menos estos días, entrenar sin estrés horario ni tener que robarle el tiempo a tu familia para echarle horas al tritura-tiempo este que es el triatlón de larga distancia.