El título de esta entrada es casi una entrada en si misma. Me encanta. Entiendo que casi siempre, por no decir always, que todo pasa aparentemente rápido y no reparamos en ellas, al fin y al cabo lo único que de verdad tenemos es tiempo (y es además limitado) y estamos más pendientes de lo que vamos a hacer que lo que estamos haciendo ¿Qué tiene que ver con el triatlón? Pues miren, si estás en medio de esta larga isla, por ejemplo entre Los Alares y La Corte, que es lo más parecido a una pradera de Arkansas en estas maravillosas islas, puedes olvidarte un instante del Garmin y parar a sentir el vientito en tu cara, ver las chuchangas (caracoles majoreros) trepar por la hierba, ver los gorriones cortejar a las hembras y a los conductores de coches pitarte para que te apartes de su camino. Eso es armonia. Otra cosa, al pararte debes intentar no tener remordimientos por hacerlo, no pienses que los otros triatletas irían a 32 km/h en ese tramo y tu te crees Sófocles mientras tu cuerpo pierde las adaptaciones conseguidas semanas atrás, y con lo que eso cuesta recuperar, y con las graves consecuencias que eso trae en el ranking majorero, y ver la carita de Cándido relamiéndose cuando te tiene a tiro en la bici....bueno, pensándolo bien....¡A entrenar como desgraciados sin ver nada más allá del manillar!
"Se buscan hombres para un viaje peligroso. Sueldo bajo. Frío extremo. Largos meses de absoluta oscuridad. Peligro constante. No es seguro volver con vida. Honor y reconocimiento en caso de éxito".
(Ernest Shackleton en los periódicos británicos reclamando voluntarios para una expedición a la Antártida en 1914)
(Ernest Shackleton en los periódicos británicos reclamando voluntarios para una expedición a la Antártida en 1914)
jueves, 8 de marzo de 2012
sábado, 3 de marzo de 2012
Por eso todas las pelis de miedo se hacen en faros
¿Quién me habrá mandado a mi a hacer esto? Es lo que pensaba mientras el agua del mar tocaba mis pies. Lástima la baja participación, en la arena había tan poca gente que estaba en primera fila y por detrás el público. Sonó la bocina y a meter un ritmo adecuado, alrededor no había mucho riesgo de golpes pero a mi derecha tenía a un viga que braceaba de forma muy abierta y dando manotazos al agua como con rabia, tanto era así que decidí que no lo quería de pareja y me fui para otro lado pero el chico me siguió y estuve todo el rato vigilando esos brazos de albatros. Fui mucho rato solo y en la segunda vuelta no veía a nadie, mala señal. Al salir del agua vi pocas bicicletas para lo que suelo ver y entonces entendí que iba a sufrir para recuperar posiciones. A meter caña pues, la carretera desierta y el siguiente ciclista allá lejos, sin embargo estaba casi seguro que el que se veía a unos cuatrocientos metros era Pacote. Pensé que lo cogería. Por detrás aparecieron Brahim y Juanma, nos estuvimos pasando mutuamente hasta que en Tuineje me puse un poco por delante, íbamos a buen ritmo y con el viento de popa había optimismo. Pacote seguía allá adelante y no cedía. Estaba relativamente contento pero sabía que quedaba la parte interesante por llegar. Nada más bajarme de la bici tenía a Brahim a mi lado, calculé que tardaría poco en dejarme pero va y me dice que me acompañaría porque estaba sopesando retirarse y en la primera subida se queda rezagado. Tenía que estar bien mal para que eso ocurriese. Juanma no había llegado, la primera subida es muy dura y no se corre con ritmo sino con el alma, tenía que haberles dicho a los organizadores que con mis ochenta kilitos ese perfil de ruta parecía diseñado por un enemigo íntimo. En la bajada previa al faro me alcanza Juanma y me coge pocos metros, recuperé la delantera en la escalada al faro y entonces aparecieron esas rampas que te hacen la vida imposible. Un pie delante de otro. Ritmo asqueroso y al coger el coletero de manos del voluntario Alberto (El de Plástica) volver para meta. En la bajada Juanma no se dedica a preservar sus rodillas y baja como una moto, consiguiendo una ventaja que sería definitiva. Más adelante Brahim me pasa y deja tirado a Juanma. Por detrás Sito estaba desencajado y Juan José con su sonrisa eterna y su buen rollo. Al llegar a meta me quedé con el regusto de que esta no era mi carrera y que podía haberlo hecho mejor pero las excusas además de inútiles son fastidiosas y como consolación me dicen que quedé primero de mi grupo de edad, con trofeo incluido. Lo mejor de todo vino con las mentiras de mediana intensidad de los calimeros y sobre todo la guerra sicológica de Brahim que la ha convertido en un arte, cuando me dijo que se retiraba y luego me dejó como un kleenex usado pensé que tuve que haber sido muy malo en mi vida anterior para merecer esto. En el otro extremo Juan José cuya candidez le hacen decir solo verdades por lo que los chicos del club le miran como a un bicho raro. Este club es la monda. No está mal para un sábado de carnaval ¿No?
martes, 21 de febrero de 2012
I love Nucky

"No por esperada la primavera deja de ser hermosa" es la versión romántica de esta otra "No por temida la fase naranja deja de ser menos machacante" Si, así es, desde hace ya unas semanas mi hoja de cálculo tiene las celdas de horas de entreno global con fondo naranja holandés, y a punto de pasar al carmesí cardenalicio. Debí haber nacido dentro de 500 millones de años y no ahora, mis motivos son que dentro de quinientos millones de años el día será más largo, pues si, en la época en que reinaban los dinosaurios y en que no existía nada parecido al ser humano, en esa época en que nuestros antecesores eran algo similares a unos hurones (y algunos siguen siéndolo) y por supuesto en la que tampoco existía el triatlón el día duraba veintitrés horas, es decir, los días eran más cortos, esta ralentización del movimiento de rotación terrestre se debe al rozamiento de la atmósfera y las corrientes marinas. Si siguiese así en unos millones de décadas el día duraría unas horas más, lo que me permitiría dedicar algo de ese valioso tiempo a la vida en general.
En lo que a la competición se refiere el carrusel de pruebas de esta primavera está pronto a empezar con el Lighthouse Classic, no se por qué le llaman "Classic" si este es su primer año pero le queda bien. Pues eso, desde el día 3 de marzo y casi cada dos semanas este que les escribe entrará en fase anaeróbica a tutiplén para recuperarme y volver a las andadas. Si es que sufrir es malo pero crea adicción. Nos vemos y por último les recomiendo que vean la serie Boardwalk Empire, acaba de terminar la segunda temporada y aún no me he recuperado tras ver el capítulo final.
sábado, 18 de febrero de 2012
La fusión de dos mundos

Es lo que sentía que ocurría ayer ¡Un triatlón escolar! es decir, coexistir en tiempo y lugar mi trabajo y mi otro trabajo no remunerado. Parecía que me había desayunado unas setas mexicanas alucinógenas con leche en lugar de muesli o gofio. A las diez de la mañana me eché al Atlantico para competir con mis alumnos y mis compañeros de trabajo. Flipaba ¿Cuantas veces en mi vida triatlética podré volver a ver los boxes con todas las bicicletas cuando llego a la T1? ¿Cuantas veces al llegar a la T2 no veré ninguna bici? ¿Cuántas veces al llegar a meta solo veré público? Este era el momento y si bien es verdad que algunos espectadores como Alfonso el municipal me gritaron ¡Abusador! yo les sonreía y les respondía ¡Que entrenen! En realidad la mejor manera de honrar a mis rivales era rendir al máximo. Las apuestas estaban divididas con Paco el profe de Educación Física, excelente atleta pero al que se le notó que últimamente hace de todo menos entrenar. Por otro lado mi vecino-compañero Antoñín que nada como un atún solo hacía el primer sector de su equipo y el cigarro le quita posibilidades así que la incógnita venía de los alumnos, al final me fue bien. Todo magníficamente organizado por los chicos del Ciclo Superior del TAFAD y al frente el calimero Juanma Sánchez. La historia de la carrera empezó con puntualidad británica con Cristina dando el bocinazo y mi gemelo con la contractura fastidiosa al primer paso en la arena. En el primer minuto había dos alumnos delante que empezaron muy rápido y tuve que emplearme a fondo para alcanzarlos antes de la primera boya, después a mantener un ritmo decente porque temía que Antoñín estuviese merodeando y no lo tenía controlado. Salí del agua y el neopreno se resistía. Una vez en la bici la ventaja se me hizo definitiva y al correr no había que forzar mi gemelo derecho que, ya se sabe, hay que mimarlo para que no se rebele. Mañana de triatlón y magnífico ambiente. Mejor imposible.
lunes, 6 de febrero de 2012
Un buen comienzo

No me gusta decir que tenía razón, no quiero ser ventajista pero ¿Qué les dije? Justo lo que pasó, con algunas variantes claro. Para empezar la azafata del ferry nos dijo que nos fuésemos para la parte trasera de la nave, frase esa que solo había oído en películas como La aventura del poseidón o de la otra más reciente Titanic y la verdad yo no tenía vocación de ser Leonardo Di Caprio, ni si quiera por Kate Winslet. Menos mal que me había tomado dos biodraminas (la dosis máxima para un adulto) media hora antes. No resultó, no había terminado de verse la Isla de Lobos y ya estaba echando la pota. Parecía un capítulo de pesca extrema de cangrejos en Discovery channel. El día prometía. Nos bajamos del barco y mi cuerpo siguió bamboleándose un buen rato más, tanto que solo con la adrenalina de los boxes logré espabilar. Ya en la playa la speaker dijo "Chicoossss, hay que ir al pantalán y volver dos vecesss". Por un momento pensé que era broma pero nadie se rió, ni vi que Cándido descorchara una botella de Dom Perignon al oirlo así que tenía que ser verdad. Di dos pasos atrás, pensé que si daban la salida y para evitar golpes me hacía un sudoku en la orilla no me sacarían ni un minuto. Esta batalla iba a ser tablas si o si. Efectivamente nadé con parsimonia, a tres metros de cualquier extremidad humana con respiración controlada, pulsaciones en su sitio y aún así cuando llegué a boxes la alfombra azul parecía el escenario de una asamblea del Club Calima, todos estaban allí. La prisa no me había embargado porque hice una transición digna de un Ironman (en cuanto a tiempo, no de efectividad) tardé una pasada multiplicada por dos. Me subí a la bici y entonces empezó el asunto a coger color. Salí por esa subidita que echaba de menos y pasé por la gasolinera, me sentía bien y fui cogiendo gente, hasta yo estaba sorprendido de lo bien que iba tal y como estaba entrenando últimamente pero la adrenalina es una hormona milagrosa y más cuando ves a calimeros. Uno, dos, tres, cuatro, cinco calimeros alcancé. Flipaba y solo pensaba en no quemarme porque mis glándulas suprarenales no daban a basto. Solo se me ocurrió pensar una vez ¿Y Teo? No lo veía por ningún lado hasta que un instante después le vi la carita de frente, no me lo podía creer, me llevaba una buena ventaja y yo sin ver saber en qué concha me escondió el trilero la bolita. Pues nada, a bregar a ver si lo cogía. Al bajarme de la bici tardé un rato en coordinar bien la zancada y poner un ritmo suficiente para que Rayco no me alcanzara pero insuficiente para trincar al trilero. Nos esperaba la stracciatella.
viernes, 3 de febrero de 2012
Temporal a la vista

Tal vez quise decir temporada en el título de esta entrada pero como los seres humanos nos hemos, desde siempre, obsesionado por controlarlo todo pues nos ha dado por controlar el futuro y nos pasamos todo el día mirando el parte metereológico, con lo chachi que era antes que te cogía desprevenido cualquier cosa y ahora sabes hasta cuando te vas a caer. Yo que creo que no soy un extraterrestre la mayor parte del día me puse a ver el windguru y antes que en la cifra me fijé en el color de las celdas. Ese color rojo bermellón no dice mucho a favor de la placidez del fin de semana en ciernes, de hecho he pensado que es imposible que tal cosa suceda. Me entró una rebeldía al futuro y pensé que no va a ocurrir que nademos entre olas perfectas para Kilauea ni que ¿corramos? el domingo con vientos de 50 km/h (7 por encima de mi límite particular para seguir vertical en la bici) y rachas de casi 80 (Ja ja). No me lo trago. Les diré que va a a pasar, primero cogeremos el barco con algo de viento, estaré a punto de marearme como un pato, iremos a desayunar un bocata de mortadela como los de Bene, nos reiremos un rato, repartiré los carnets a los calimas, nos vestiremos entre mentiras y frases de autoayuda, correremos y de vuelta nos comeremos un helado en Corralejo. Parece una obra de Handel, parece que la has oido antes pero no es así, siempre es distinta.
lunes, 23 de enero de 2012
Todos somos gatos

¿Qué es entrenar? La wikipedia dice que es el método más adecuado para conseguir una meta ¿Sabrán las células musculares lo que es un planning? Algunos creen que si, la fe mueve montañas ¿Puede la cabeza estropear lo que hacen tus pies? Estoy convencido de ello, entrenar es un arte y como Picasso no le gusta a todo el mundo aunque Velázquez si gusta a casi todos, entonces si te gustan Picasso y Velázquez a la vez disfrutarás siempre si así lo quieres, la clave es tener sensibilidad. Den Xiaoping, expresidente chino fue famoso por decir eso de que "Gato negro, gato pardo, lo importante es que cace ratones".
Las costumbres son difíciles de esquivar, el sábado pasado podía haber sido mi séptimo Du de La Santa, este año las cosas no eran iguales, nunca lo son, este año la tralla que se avecina hizo que una parte de mi psique reflexionara y me dijera que era mejor guardar un poco las fuerzas, y las ganas, porque no quiero por nada del mundo quemarme de tanto trajín, perder las ganas y todo eso, es lo peor que le puede pasar a uno, así que mi primera del año será el Enduroman cuando hay algunos en el ranking que pasan de los dos mil puntos. Si es que la gente está como una moto, en todos los sentidos, eso de la vida pausada y contemplativa con un libro en una mano (no me refiero a literatura erótica) y en la otra una taza de te me suena a cuento chino. La gente sale a carrera por semana y no termina en el hospital. Como dijo Fidel Castro "Pa' trás ni para coger impulso" ya saben, ser un friki es malo pero no serlo es peor.
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