El día de San Fermín del 2013, que será un domingo, estaré a la misma hora que abren la puerta de los corrales escuchando el bocinazo de salida del Ironman de Frankfurt en un lago cercano a la capital del Meno. Estaré con las palpitaciones a tope como si me siguieran los toros pero en vez de cornadas serán sopapos de tios y tias embutidos en neopreno. Motivación por las nubes es lo que necesitaba y ya estoy con ganas de empezar a nadar.
"Se buscan hombres para un viaje peligroso. Sueldo bajo. Frío extremo. Largos meses de absoluta oscuridad. Peligro constante. No es seguro volver con vida. Honor y reconocimiento en caso de éxito".
(Ernest Shackleton en los periódicos británicos reclamando voluntarios para una expedición a la Antártida en 1914)
(Ernest Shackleton en los periódicos británicos reclamando voluntarios para una expedición a la Antártida en 1914)
viernes, 22 de junio de 2012
miércoles, 6 de junio de 2012
Planeta Kalima (Capítulo XVIII: Por la comida yo mato)
Apuraba nuestro presi los últimos sorbos de su té rojo con ginseng con cara de tomarse una medicina, en eso consistía su desayuno cada día de la semana desde que dejó de entrenar como Dios manda, nuestro presi cogió su batin recién planchado a toda velocidad, el reloj marcaba las 9:08 h y tenía tiempo de sobra para llegar a Gran Tarajal pero todo lo que hacemos tiene su cara B, por ejemplo, cuando esperas tu vuelo en los aeropuertos con retraso de horas puedes aprovechar e hincharte a tomar latte machiatos en el starbucks. En este caso se trataba de oir el programa de radio de los dos calimeros con más futuro del club (y que más dolores de cabeza daban), se trataba de "Tri en la Trena", el programa radiofónico que se emitía desde la cárcel de Tahíche y que llevaba la voz y el buen hacer musical de Teo y JohnnyJoe para todo el mundo. Debo explicar que este programa se realizaba originalmente en el Salto del Negro pero ante los deseos de nuestros jóvenes calimeros de ser finishers en el Ironman entonces las instituciones penitenciarias les dieron carta blanca para emitir a pocos metros de donde pasarían en bici el día de la prueba. El programa comenzaba con puntualidad majorera a las nueve de la mañana así que Iván soltó un bufido cuando llegó al interior de su coche y solo alcanzó a oir casi el final de la primera parte del programa, una entrevista a Timo Bracht y a Tito del Club Calima, ambos megaestrellas del universo triatlético. Iván subió el volumen cuando Teo daba entrada a una canción que le regocijaba en especial "El chico del apartamento 512" de Selena y Los Dinos y más aún con la siguiente "Quererte así es morir de amor" de Camilo Sesto. Iván, dada su evidente influencia en el club les hacía peticiones a Teo y Juanjo de canciones, peticiones que ellos consideraban mejor no ignorar. Terminado el hit setentero, el resto del programa transcurrió así:
Teo: Bienvenidos todos a la segunda parte de nuestro programa Triiiiii en la Treeeeenaaaaaa, desde Tahíche para todo el muuuundoooo, con nosotros tenemos una invitada especial ¿No Juanjo?
Juanjo: Siiiii Teo, hoy tenemos con nosotros a la ganadora del concurso de repostería de las últimas fiestas de San Ginés, se trata de Eugenia Rodríguez. Bienvenida Eugenia.
Eugenia: Gracias chicos por invitarme a su programa, estoy muy agradecida. (Eugenia era una encantadora señora de avanzada edad de aspecto tan dulce como lo podían ser sus postres)
T.: Cuéntanos Euge ¿Cuál es tu especialidad?
E.: Bueno, a mucha gente le gusta mi frangollo, mi keke de zanahoria es legendario pero por lo que realmente estoy orgullosa es por mi bollo (mientras lo decía ponía delante de nuestros calimeros una bandeja de bollos del tamaño de un puño, nuestros dos héroes cogieron uno y no tardaron un segundo en probarlos)
T.: Mmmmm ¡Cómo huele tu bollo! mmmm ¡Y está calentito! Parece de terciopelo.
J.: Y es sorprendentemente salado, lo digo como algo positivo. En serio. Comerse un bollo de estos te salva un Ironman.
T.: Yo esperaba que una repostera como tu tendría un bollo más seco.
E.: Es verdad, suele ocurrir que las reposteras de mi edad tengan bollos más secos e incluso con olor a levadura.
J.: Si si, ese sabor te puede estropear el día.
T.: Tiene un sabor curioso ¿Es por una flor?
E.: No, mi bollo perdió la flor en 1942.
J.: De puro placer tu bollo me ha salpicado en la boca.
E.: Esas cosas pasan. Ponte las botas.
J.: ¿Será que no se comerlo? Y eso que comí muchos bollos en la universidad
E.:Verán que no cuido mucho la estética, y es que de joven me preocupaba mucho del aspecto de mi bollo pero a mi edad he decidido pasar totalmente de rollos y desmadrarme, ya no reparo mucho en él. Les diré que tengo ochenta y ocho años y medio y he estado toda la vida metida en la cocina....recuerdo a mi marido, que en paz descanse, cuando tenía 42 años y le dije ¿Qué esperas idiota? Cómetelo.
T.: Bueno, hemos llegado al final de nuestro programa de hoy y les esperamos mañana con el tema "Qué comer durante el Ironman: ¿Geles o Batidos?"
domingo, 20 de mayo de 2012
Pop life
Lo primero que ves cuando sales a la calle en Puerto del Carmen el día de un Ironman son los centenares de personas que caminan en medio de la penumbra hacia los boxes con bolsas blancas que ponen "warm up" en una mano y un inflador en la otra. En completo silencio, parecían zombis. Menos mal que dormí aceptablemente en la víspera, deben ser las tablas porque un buen porcentaje de los participantes no habrán pegado ojo, solo había que verles la cara de pasmo. El tiempo voló desde que llegué a mi bici en los boxes y como era la primera vez que llevaba el GPS en la muñeca en una prueba sabía la hora sin preguntar a nadie. El día pintaba condiciones inmejorables y así fue, poco viento y poco calor, perfecto. El tiempo se me fue y solo me dio tiempo de bajar a la playa y mojarme, nada de calentar, este detalle no me gustaba pero no era importante porque ya tendría tiempo de calentar. Me coloqué por el exterior porque no quería muchos golpes, pero nada es gratis, si en la salida quieres nadar tranquilo el precio son algunos minutos a añadir al crono porque hay que abrirse en las corcheras. Hiperventilando sonó la bocina, pulsé el start del reloj y tardé 1:15 en tocar el agua, fue la salida más limpia de todas mis participaciones en esta carrera y también la más lenta porque había casi 30 metros entre la primera boya y yo al llegar al giro, y ya saben la fórmula de que el perímetro de una circunferencia es proporcional a la distancia a la boya, o sea, nadan más los de afuera que los de adentro. Iba tranquilo y la primera vuelta se me fue volando, vuelta que fue de 100 metros más que el año pasado y que descontado ese exceso la hice dos minutos más lenta, al final de la segunda vuelta tenía 8 minutos más que el año pasado a esas alturas. Mal rollo, se torcía un poco el bajar de las once horas. A la carpa y una amable voluntaria a ponerme crema solar en todas partes, casi plastones de isdin15 en las extremidades y a subirme en mi cabra, seguía con calma, casi demasiado y al empezar a rodar como siempre se formó un macropelotón interminable hasta Uga, bendigo la paciencia de los conductores de Lanzarote que con resignación eran retenidos en los cruces por los guardias. Los jueces estaban obligados a hacer la vista gorda ante tanto chuparruedismo o de otra forma habrían descalificado a quinentos. Me encontré con Pacote y vacilamos un rato, la bajada a Los Hervideros fue fulgurante y se estiró el pelotón. Vi al primero de frente y ya me llevaba la tira de ventaja. Nada de cansancio y a 33 de media, como unas castañuelas estaba recobrando el buen humor aunque por experiencia eso sube y baja como la bolsa (úlimamente baja más que sube). Este año vi por primera vez como le sacaba un juez una tarjeta negra a un participante, iba un grupo delante de mi y el descaro era tan grande que si no llega a sacarla denuncio al juez. Tenía que llegar y llegó en la subida a Teguise, la primera minicrisis, se me fue la concentración y veia como me pasaba más gente de la que yo lograba adelantar, uno de ellos fue Juanjo que me pasó de forma inmisericorde cantando "Yo no soy una loba, no, yo no voy a quitártelo..." tras el mazazo me estabilicé en la subida a Los Valles que no se por qué siempre la subo bien, la más dura y la que más me gusta. La subida tras Haría me soltó un gancho al mentón y ya me estaba cabreando, menos mal que la bajada a Arrieta me recompuso y el llano a Tahíche lo pasé casi dignamente aunque me imaginaba que Cándido debía estar cerca, efectivamente me alcanzó subiendo y nada más verlo aceleré para no perder comba, increíblemente le saqué unos segundos preciosos, fueron los últimos cuarenta kilómetros los que hice a una media de velocidad mayor ¿Significa eso que me estaba reservando? Tal vez, tal vez me arriesgue a sacar peores resultados pero la sensación de dejar algo para el final es reconfortante. Me bajo de la bici y fue ponerme las zapatillas y la gorra y correr los primeros kilómetros con ritmo fresco, primera vez que puedo constatar mi ritmo y progresivamente pasé de los 4:30 hasta los cinco y pico en la segunda vuelta. No tuve ninguna crisis profunda en carrera a pie pero tuve muchas minicrisis porque esta vez cometí errores de principiante, dado que la bebida isotónica no la podía pasar me apliqué desenfrenadamente a la coca cola y eso me daba subidones y sus posteriores bajonazos además de que bebía demasiado por no hablar de que me estaba desionizando a toda velocidad, ya temía por los calambres si no comía algo salado pronto. A mitad de la carrera a pie bajar mi record en la prueba era una utopia así que acudí al plan B que consistía en evitar que me pasase Cándido que lo tenía a un palmo tras de mi. Teo y Juanjo estaban muy lejos, sobre todo Juanjo que parecía un etíope corriendo. Ortega corría como un niño con su juguete el día de Reyes, estaba flipando, era su primer Ironman en su tercera carrera, este chico está más loco que yo. En la última vuelta vi a Teo sentado con un pajarón, al verme le entraron ganas de correr porque a la vuelta ya no estaba allí donde le dejé. Juanma corría a ritmo constante a pesar de su rodilla y Pacote luchaba contra los elementos para salir a flote. 11:33 mi tiempo en meta, no estaba para tirar cohetes, en términos relativos es un 7,2 (10 sería el ganador) lejos del 8,5 del año pasado pero he de reconocer que si me divertí, como un loco sin atar, que es lo que realmente cuenta, las cifras son secundarias. No quiero acabar estas líneas sin agradecer enormemente a todas las personas que me han dado ánimos y que perdonan mi nivel de paranoia o frikismo que me permiten vivir este tipo de cosas.
lunes, 14 de mayo de 2012
La pequeña tradición
Como ya solo queda hacer la maleta y limpiar la bici es hora de hacer un balance del camino recorrido hasta aquí, porque ya tengo nostalgia y no he empezado todavía. Esas semanas rojas -En mi terminología, roja equivale a más de 22 horas de entrenos semanales- dejan huella como un viaje por el Ártico o por el Sáhara argelino, por los extremos. Los extremos te pueden incomodar pero si luego vas a Picadilly Circus o a Montmartre te parece que estás comiendo en un fast food, que conste que me gusta esa comida pero ver orcas en las islas Svalvard debe ser la repera.
Este año he nadado menos (casi un 12% menos) rodado menos (casi un 3%) y corrido menos (un 2%) que el año pasado, la motivación no ha sido la misma porque pegarse las kilometradas inmisericordes requiere disciplina y muchas ganas, y yo tuve algo de lo primero. Recuerdo que en vísperas de mi primer IM si en el plan de entrenos hubiese puesto 250 km de bici tres veces a la semana los hubiese hecho sin pestañear pero este año calculaba la mejor manera de aprovechar el tiempo ¿Será suficiente? Creo que si, la experiencia es un grado y más kilómetros no siempre es sinónimo de calidad aunque las kilometradas te dan confianza porque sabes que eres capaz. En unos días sabré si no ha resultado el plan. No solo el Ironman es una pasada, también lo son todos sus accesorios, el ambiente, las caras de los novatos al tocar la fria arena el sábado a las seis y media, los ánimos de la gente, todo cuenta para hacerlo grandioso.
sábado, 12 de mayo de 2012
¿Por qué?¿Por qué?
No, no se lleven a engaño, no es una entrada para disertar sobre la personalidad de Mourinho (actual entrenador del Real Madrid, por si alguien no lo conoce) ni se trata de indagar en el origen de la crisis económica y por qué la sufren en mucha mayor medida las personas que menos se lo merecen, no, se trata de intentar explicar las posibles razones de por qué una persona humana con veintitrés parejas de cromosomas va a participar dentro de siete días en el Ironman de Lanzarote, por orden:
1º) Porque no se tiene una vida plena y hay que llenarla con lo que sea.
2º) Porque se está amargado de la vida y los días son muy largos sin tener algo que hacer.
3º) Por crisis sentimentales y a otros les da por beber.
4º) Por verle la cara de asombro/compasión a la gente que se lo cuentas.
5º) Por llenar la pared de fotos tuyas cogiendo una banda en el arco de meta que ya han cogido mil personas antes que tu.
6º) Porque no se tiene dinero para hacer otras actividades.
7º) Porque se es muy malo jugando al fútbol.
8º) Porque uno es masoca y esto de sufrir termina por gustarte, como lo de tomar tónica o bitter.
9º) Por subir en el ranking majorero ya que pocos lo corren.
10º) Para...pues....no se.
Este decálogo admite adendas y sugerencias.
sábado, 5 de mayo de 2012
Planeta Kalima (Capítulo XVII: El miedo deja huella)
Bueno chicos, están aquí seleccionados por los servicios sociales del ayuntamiento para instruirles acerca de la vida en la cárcel, la cruda realidad chavales, para eso hemos traido a dos reclusos del Salto del Negro. Así empezaba la lección que daba un policía a tres adolescentes que tenían serios problemas actitudinales en el instituto (disruptivos se les llaman) y que por las tardes se dedicaban a pequeñas fechorías pero que amenazaban con ampliar y mejorar su repertorio. ¡Juanjo, Teo! tronaba el poli haciendo entrar a nuestros calimeros reclusos, los tres adolescentes estaban sentados juntos con cara de fastidio hasta que vieron entrar a Juanjo con una media de nailon negra en la cabeza y la camisa de finisher del Tri122, a su lado Teo con unas gafas de espejo y barba de cinco días, en su brazo tenía un tatuaje que decía "Amor de madre" y varios tatuajes con nombres de mujer tachados con bolígrafo. ¡De pie! gritó Juanjo, los tres chicos se levantaron ¡Sentaditos! gritó Teo y los tres obedecieron ¡He dicho que de pie! tronaba Juanjo y presto obedecieron ¡Vale, siéntense chicos! dijo el policía en tono conciliador. Mi nombre es Juanjo Foulquié -Y el mio es Teo, Folo para los amigos- dijeron nuestros protagonistas mirando a los ojos sin pestañear. Continuó Juanjo: Me han dicho que ustedes son unos lajillas del tres al cuarto ¿Qué han hecho jilis?¿Canibalismo? -Buena suposición, dijo Teo- No hombre, se trata de un hurto en el supermercado, dijo el poli- ¡Ahhh! ¡De eso se trata! Así empiezan y acaban en la trena ¿Qué se creen niñatos?¿Que no he hecho de las mías también? Yo cuando vivía en Almería estuve haciendo pequeños robos, tenía un mono que se llamaba Abu, conseguí una lámpara maravillosa con un genio dentro, estuve saliendo con la hija del Sultán y me perseguía un mago loco llamado Yafar ¿Es eso lo que quieres? ¿Eh? Uno de los chicos le dijo: ¡Tronco, si esa es la historia de Aladdin! Johnny enfureció, se abalanzó sobre el chico y lo zarandeó violentamente, al oido le dijo: Te crees muy listo niñato, cuando estés en la cárcel y te pongan el culo rojo como un tomate los tres deseos que vas a pedir a la lámpara serán: "Para", luego "Por favor, para" y por último "Mátame". Teo intervino: Y cuando frotes la lámpara lo que saldrá de ella no será precisamente un genio. Vale, vale -dijo el poli- no se pasen, no acosen a los chicos. El poli puso orden y rebajó la tensión. ¿Quién es el jefe de la banda? -inquirió Juanjo- ¿Eres tu? apuntando al rubio del centro -Es que nos aburrimos y robamos unas sandalias Hacendado, nada más- respondió el imberbe ¡Eres un payaso! gritaba el almeriense ¿Qué te crees? ¿Que yo no me he aburrido nunca? Una vez me llegó al juzgado una caja con un móvil que sonaba dentro, lo cogí y era un tal Morfeo que me decía que era el elegido, me ofrecieron una pastilla azul y una roja y luego el oficial Smith me perseguía y no me dejaba el teléfono ¿Es eso lo que quieren?¿Estar todo el día huyendo de la pasma? -¡Si eso es Matrix tio!- replicó el rubio mientras sonreía- Juanjo se puso pálido y cogió a su interlocutor con las dos manos por los hombros mientras lo sacudía de pura rabia -¡Eres un payaso, y me estás insultando! Cuando estés en la trena y tengas a veinte tios haciendo cola para darte duro te acordarás de mi, vas a moverte con velocidad esquivando (En ese momento Juanjo casi se agacha y a cámara lenta, como esquivando las balas) ¿Sabes qué? -¿Qué? dijo el chico- fluidos corporales- El poli entonces intervino y dijo ¡Basta, ya está bien! Juanjo y Teo se fueron y los chicos salieron a la calle con la lección bien aprendida.
sábado, 28 de abril de 2012
El Volcano tiene tremor (no trémor, por favor)
Tras la tormenta de la noche del viernes en el norte conejero parece mentira que la mañana siguiente Tinajo parecía el edén sobre la Tierra, los torrentes de agua en el monunmento al campesino dieron paso a pajaritos cantando, personas paseando a sus perros (o sus perros a ellos), familias en el porche conversando y a una tropa de gente encantada de ir a ver el Volcano Triatlón que cada vez es mejor.
Llegamos a tiempo a La Santa y lo primero que debe hacer todo triatleta es la guerra sicológica, algunos son unos ases en esta materia ¡estoy fatal, solo pude hacer 500 km esta semana!¡Estás fino tio!¡Qué!, ¿Este año para Hawaii, no? Son algunas de las puñaladas que te lanzan para que tu ego se infle y a la mínima te derrumbres, esa es la táctica Guardiola y muchos triatletas abusan de ella, tanto es así que ya nadie se pone farruco como hacía el presi en sus años gloriosos, así que Iván estaría demodé virtualmente, tendría que reciclarse con un curso intensivo. Pues eso, tras envainar las armas porque en el agua no se puede hablar, nos pusieron en la orilla en la salida más extraña que haya visto, algunos estaban en el agua, otros en tierra y otros eran rebeldes y no retrocedían a las boyas de salida. Lo más alucinante, tras en enésimo discurso inniteligible de Kenneth con su megáfono del chino, fue que al dar el bocinazo, unos treinta participantes se pusieron a correr, si correr, lo más cercano a la orilla que podían y calculo que avanzaron tanto que yo tardaría nadando cinco minutos en cogerlos. Los del otro lado se quedaron con cara de tontos. No se si eso es ilegal, pero muy normal ni ético debe ser, no deber ser muy edificante ver a alguien que complete un kilómetro a nado en cuatro minutos. En lo que a mi respecta estaba con el agua a la cintura y era más rentable nadar que intentar caminar. Nadé bien y sin pizca de ansiedad ante la marabunta. Ni un solo roce tuve en todo el recorrido, algo increíble para trescientos y pico personas metidos en una charca. Vi a algunos calimeros pero yo a lo mio. Salí bien y más aun cuando vi a Teo a unos pasos tras mi, cosa que no sirvió de mucho porque con mi proverbial parsimonia en la T1 se me fue antes de ponerme el casco, con Marcos me pasó lo mismo. En la subidita a Soo cogía al gigante de la mala suerte porque según su testimonio nada más pasarle se cayó y se volvió a aplicar al bricolaje como hace dos semanas, le llamaré Marcos McGyver porque con dos piedras intentó reparar el plato grande, que había quedado con forma de huevo tras el aterrizaje. Ese tio es mi ídolo. Cada vez que lo veo le pasa algo con la bici y sale airoso del entuerto, luego me confesó que hizo toda la bici con el plato chico. Desconocedor del percance seguí pasando gente en esa subida que siempre me gusta subir, incluso pensé que tal vez me estaba excediendo un poco y que sería mejor guardar un poco para después. Alcancé a Toñín que había nadado como un torpedo bajando a Famara, el viento de cara imponía ir con la espalda paralela al suelo. De camino a la villa ya estaba esperando ver caras conocidas y allí estaban, Teo, Jorge y Mateo los primeros. Había que dar más vatios porque iban a tope, por detrás se me acercaban el resto de calimeros y así fue que Juanjo me cogió a unos segundos de bajarnos de la bici. Estaba desolado porque ese almeriense cuando le da por remontar parece un salmón que va al desove en Alaska y yo era un pedrusco del arroyo. A correr, iba bien y pensaba darlo todo, pensé que con mucha suerte y esfuerzo podría coger a Mateo pero al final de la primera vuelta seguí de largo en el punto de giro y perdí al menos treinta segundos, que no pueden parecer mucho pero que en estas situaciones son determinantes, tanto que empecé a temer que mas que coger yo a alguien tal vez sería a la inversa. Vi como el Zorritus se lesionaba y paraba, Toñín y Marcos me dedicaban dardos sicológicos al encontrármelos de frente pero yo me hacía el loco. La última vuelta apreté para neutralizar el acoso de Saúl y se acabó, una lástima. Después a contar mentiras y a exagerarlo todo, como debe ser.
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