"Se buscan hombres para un viaje peligroso. Sueldo bajo. Frío extremo. Largos meses de absoluta oscuridad. Peligro constante. No es seguro volver con vida. Honor y reconocimiento en caso de éxito".
(Ernest Shackleton en los periódicos británicos reclamando voluntarios para una expedición a la Antártida en 1914)

sábado, 22 de enero de 2011

Du de La Santa: Mejor de lo que esperaba o cómo sacarle el jugo al día de la marmota



Empezando por el final les muestro un fragmento de esa divertida película en que un día (el 2 de febrero o "groundhog day") se repite una y otra vez, dándonos a entender que nosotros somos los únicos capaces de cambiar la superficial rutina. Esto viene a cuento, entre otras cosas más profundas, que el día del Duatlón de La Santa se puede parecer (ya van seis) al del año anterior y al del anterior, etc pero que no todo es lo que parece al final. Por ejemplo desde que me levanté antes de que los gallos templaran sus cuerdas vocales, hasta que me llegué a mi casa pasaron 15 horas, el resultado, como todos los años, ha sido de que estoy reventado aunque las ganas de escribir me tienen pegado al teclado. Llegamos con el tiempo justo para buscar el dorsal, los jueces nos echaran el sermón por llegar tarde al bike checking, ponernos a toda velocidad el mono y las zapatillas y calentar lo justo para no lesionarnos por rotura fibrilar, bla, bla, bla. Lo de todos los años. Últimamente incluso me zurraban de lo lindo estos especialistas en correr a 180 pulsaciones por debajo de 3:50 o menos el km cuando mi pobre corazón late sensíblemente más despacio para tardar 10 segundos más por cada mil metritos, vaya que solían zurrarme, pero este año...este año la cosa cambió, me zurraron, pero menos, de hecho los primeros 2500 los hice por debajo de diez minutillos y en la segunda me dediqué a reservarme solo un poquito para la excursión en bici hasta Famara. Viendo los detalles como una peli, el pistoletazo fue casi sin querer, empezaron a correr a ritmo indecentemente rápido y decidí meter la cruisin' speed para no castigarme mucho, la factura de tal táctica consistía en ver como no solo no me acercaba a mi archienemigo Iván que lo tenía a diez metritos de na', sino más bien se me iba el chicarrón, con lo que eso duele. A mi alrededor se mantenían las posiciones y gané alguna de forma sufrida, ya en la segunda vuelta la gente cedió al impulso inicial y las caras estaban bastante más desencajadas. Me subí a la bici y el pie izquierdo no encontraba su zapatilla, cosa que me cabrea bastante porque dejas de concentrarte en pedalear y pareces un panoli que no sabe ponerse una zapa sobre una bici a 25 km/h. La subida la hice junto a un guiri que se descolgó antes de llegar a Soo, estaba lívido y le iba a proponer que comiese lentejas para ganar hierro. En la bajada a Famara estaba el desierto, ni un alma a 300 metros a la redonda, yo solo pedaleando, menos mal que el viento estaba de medio lado y no fastidiaba mucho en la ida, pero sabía que había que encontrar algún socio para la vuelta si no quería naufragar, efectivamente, me cogieron tres conejeros y con ellos me fui a dar relevos a ver si cogía al Iván que estaba embutido en un pelotón que parecía el Queen Mary II, dentro de esa masa ciclista debía hasta pasar calor del poco viento que le daba, si es que es un chico con suerte. La sorpresa del día es que en un plis plas miro hacia atrás y me veo la carita angelical de Cándido, esa que usa para parecer que no rompe un plato, menos mal que no me contó un chiste. Se apiadó de mi y no me atacó a sabiendas de que estaba tocado, se me fue bajando a La Santa unos metros que no podía recortar en un mal momento que a todos nos pasa. Nos bajamos de la bici y tenía al susodicho a veinte metros, lo cogí antes de salir del estadio y no le toqué el culo por pura precaución, no fuera a ser que se cabrease y esprintara. No esprintó y los últimos metros los hice más solo que la una. Satisfecho es la palabra que se me ocurrió. Al final 1º de mi grupo de edad (terminología ITU) y 2º de Veteranos I (en la terminología fetri). Lo mejor vino después, nos llovió, nos hicimos la foto y después a comer, me tocó el zorritus a mi lado y me contó bastantes aventuras, ese chico es una mina de historias, me mantuvo entretenido toda la velada. Con lo que a mi me gusta una buena conversación, como dice la canción de Steely Dan "¿Qué es lo que más echo de menos? una de las cosas que más echo de menos es una buena conversación..."

4 comentarios:

Iván dijo...

Perdona...¿a 10 metritos?, ¿a 10 metritos?, je, je,...la capacidad del ser humano para autoconvencerse es ilimitada.

Toño dijo...

Y hoy entrenos bajo la lluvia. Me sumo al comentario de Ivan, ¿10 metritos? al menos 25, jajaja, pero claro, con la zancada que tiene el colega. Buena carrera, en general la de todos los calimeros, que vino una buena representación.

Pascual Velázquez dijo...

Bueno...10, 25 ¡Qué más da! lo que importa es la intención, el tamaño no importa.

Teófilo Sánchez dijo...

Yo no se si fueron 10 o 25 metros, lo que yo si se que en mi pueblo, eso, es pelea!! jajajaja...